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Pensamientos, Sentimientos, Deseos y Nuevos conocimientos

Monday, 26 June 2017

Cuando el corazón hace consciencia

Siento que se rompen partes de mí por dentro. Él me dice dos o tres frases, no más, y yo experimento algo similar a una muerte en vida. Es difícil describirlo, pues nunca he muerto que lo recuerde, pero por algún motivo esas son las palabras que llegan a mi mente para definir ese momento. La confianza que se sentía, el cariño que tanto se expresaba, la amistad que día a día se vivía... Ya no existen. Es todo lo que comprendo.

Cuando sucede algo que te hace sentir devastad@, quieres que pase rápidamente y que nunca más vuelva a suceder. Eventualmente, sigues tu vida, con un genuino secreto en tu corazón. Y, entonces, la conoces. Esa persona que parece rara o extraña para los ojos de much@s pero que tú encuentras fascinante, y profunda. Mucho más profunda de lo que aparenta ser.

Tu corazón se deja llevar por ilusiones, imaginarios, y deseos. E, inesperadamente, conectan con esa persona. Unas miradas que hablan, unas palabras que emocionan, una historia que sorprende... Se convierten en unos besos inesperados, en unas salidas excéntricas, en unos sentimientos desestabilizantes, y en unos encuentros físicos que te hacen gritar de placer, en un parqueadero, en un cuarto, o en una cama. O tan sólo en tu mente.

Por mucho tiempo... Semanas, meses, y hasta años, confías, y crees todo lo que esa persona te dice, te recita al oído, te promete solemnemente. Hasta que un día: Bum! Te chocas con un trozo de realidad dentro de la nube de ensueños. Ella tiene un pasado que no ha dejado atrás, y que afecta inevitablemente su presente. Descubres hábitos, ideas, y acciones incompatibles con las tuyas. Dolores secretos y vergüenzas ocultas se ocultan detrás de su fachada. Por esto, te propones, absurdamente, ayudar a sanar todas esas heridas, y en volverte su mejor amiga y compañera. Y luchas por esto, incluso apartándote de falsos y reales amig@s, de tu familia, y de tus sueños.

Inevitablemente, la vida te muestra que de eso no se trata, y que el amor, la amistad, y la confianza de verdad existen, a partir de acciones. De pequeños esfuerzos en pro del bienestar de la otra persona. Así, comprendes que nada de esto se puede ni se debe exigir o esperar de la otra persona. Eso surge espontáneamente, naturalmente, como respuesta a lo que tú le generas y le haces sentir. Por tanto, te das cuenta de que probablemente ni cariño, interés, o confianza quedan de esa persona hacia tí.

Eres consciente de tus errores y tu responsabilidad en ello. Sabes que la desconfianza genera más desconfianza, y que ésta puede llegar a romper corazones. Y lo lamentas cada segundo que lo recuerdas. También sabes que, de tu parte, aún hay muchos sentimientos que se niegan a desaparecer del todo, aunque ya se hayan ido disolviendo lentamente al ser consciente de la situación, y al vivir la frialdad, las evasivas, y la soledad emocional.

Ambos conocen lo que pasará, pero ninguno da el primer paso. Tú lo diste alguna vez, y no funcionó del todo bien, aunque a ambos los hizo crecer un poco de nuevo. Igual que toda la relación, reflexionas... Pues al inicio creíste que esa persona era tu pareja idealizada años atrás; sin embargo, en algún momento te das cuenta de que no es así; madurando, con dolor. Y entiendes que ni ella ni tú son el centro del mundo, y que no toda relación que parece retadora e inusual termina en un "felices para siempre".

Y, entonces, una persona que no se había dado cuenta de cuán valiosa era por sí misma, lo descubrió. Y fue capaz de expresar algo de lo que callaba, obteniendo seguridad en sí misma, y viviendo momentos de felicidad... Sí, esa sensación que te embarga cuando besas a una persona que te gusta por primera vez. O esa emoción que sientes cuando experimentas un orgasmo con ella. O lo que experimentas cuando ves, en sus ojos, las palabras que están a punto de salir de sus labios: "Te amo".