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Pensamientos, Sentimientos, Deseos y Nuevos conocimientos

Sunday, 6 March 2016

Lo real, y algo imaginario

Sus manos acariciaban suavemente mi cuerpo, como una delicada pluma, que, en vez de erizarme, me calmaba. Su voz sonaba como un susurro en mi oído, diciéndome cosas hermosas, tiernas y perfectas, que me hacían, nuevamente, creer. En la vida, en la esperanza, y en el amor.
Una lágrima resbaló por mi rostro. No había diferencia entre la tristeza y la felicidad, pues ambas iban de la mano. Aquellos cuentos de hadas en los que en algún momento había creído, se habían transformado completamente. Diez años no parecían serlo, ni yo me asemejaba a la adolescente que había sido. La de aquella fotografía, vestida de negro, utilizando un modelo de blusa que la había fascinado desde que el profesor de Danzas lo había mostrado. Tenía una media sonrisa, con mi mano contra la cadera, y a mi lado estaba una "sombra", una persona con la que habíamos vivido lo que llamábamos "amistad", no por el significado como tal de la palabra, sino por el hecho de contarnos confidencias desde que nos habíamos conocido en el jardín infantil, y luego en el colegio.
La extrañaba, o al menos, añoraba aquellos tiempos en los que las preocupaciones diarias y existenciales se dirigían principalmente hacia ser uno mismo, rebelarse frente a lo establecido, y lograr cumplir los sueños pese a la resistencia del resto del mundo. Con ella habíamos hablado muchas veces sobre aquello, discutiendo sobre lo que haríamos al ser famosas cantantes o actrices, viajando por todo el mundo, conociendo a nuestras ídolas e ídolos, y siendo, en una palabra de nuestro léxico, felices.
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La lluvia arreciaba por momentos, y yo la oía golpear contra la ventana, contra el vidrio. El sonido del piano que escuchaba a mi lado, me alentaba a continuar, pese a que había algo en mí que se resistía. Los recuerdos eran lindos, y esperanzadores, pero dolorosamente lejanos. Irresistible sentía aquellas ganas de cerrar mis ojos, y volver a esos años, a esa vida. Me encontraba en el mismo escritorio donde tantas horas de los últimos años había pasado leyendo, trabajando y estudiando, pero no quería continuar. Quería gritar, quería volar, quería algo más.
No, no podía volver en el tiempo, eso sólo podía ocurrir en películas o la televisión. Volver a esperar con ansias el capítulo nuevo de mis series de TV favoritas, una de Estados Unidos, otra de Argentina, o cantar y bailar con todas mis fuerzas las canciones que más amaba en el mundo, mientras me imaginaba un público enorme que se movía y gritaba al compás, convirtiéndonos todos en un solo cuerpo. Los videos que habíamos hecho con aquella amiga, ahora lejana y desconocida, jugando y sintiéndonos las mayores estrellas mundiales, habían sido creados en esa misma habitación, en ese mismo lugar, desde donde yo aún me encontraba. Donde me encuentro ahora.
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Ese sentimiento... Esa paz que encuentras sólo cuando escuchas ciertas canciones o melodías... Ese, tal vez, es con el cual quiero morir. No hay otra manera, para mí. Esa es la felicidad en la tierra. No hay grito, historia (tal vez si hay alguna), situación o recuerdo (tal vez puede haber alguno), con el cual pueda sentir tal conexión con mi razón para estar aquí, para vivir, para seguir soñando, y para ser felíz.
Hay canciones que cuentan historias. Depende de quién las escucha, y quién las interpreta, el contenido cambia, así como sus protagonistas. Al final, todos podemos ser Gustavo, Camilo, Cristian, Eduardo, Diego o Juan. Todas podemos ser Camila, Juana, Laura, Lisa o Cecilia. O alguien más. El amor, la pasión, los sentimientos, las emociones, nos unen, nos diferencian, y nos identifican. 
Ahora bien, una fecha es sólo eso, a no ser... Que sea el día en el que siempre has celebrado tu nacimiento. O tu primer beso de amor. O tu primer encuentro sexual. O cuando nacieron las personas que quieres, o que amas. 
Y, entonces, ¿Qué pasa cuando una fecha normal se encuentra con una canción hasta hace poco re-conocida, y se mezclan con un suceso inesperado? ¿Y, además, si la vida y la muerte han estado allí rondando, debatiéndose entre hasta dónde llegar, y hasta dónde dejar?